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Soria entra en la Edad Moderna ya sin las luchas señoriales de los siglos precedentes, esta situación de paz representa para esta provincia el robustecimiento de sus municipios, la intensificación de toda clase de estudios, la construcción de suntuosos palacios, tanto en zonas urbanas como rurales, y el enriquecimiento de los pueblos a través de la explotación pacífica de la ganadería. El obispo de Osma, monseñor Acosta, favorece a los artistas y funda en El Burgo de Osma la Universidad de Santa Catalina. La pujanza económica favorece la aparición de talleres de tallistas, que labran la madera para crear monumentales retablos que podemos ver por las iglesias de toda nuestra provincia, mención especial merece el magnífico retablo de la iglesia de Ólvega atribuido a Becerra. Pueblan los lugares y villas multitud de viviendas señoriales con cierta suntuosidad, son los palacios y casonas de nobles ganaderos, que tienen casa abierta para aprovechar los pastos en el verano. Ejemplo de estas casonas encontramos en Almajano, Narros, Aldealseñor, Castilfrío, Oncala... y los palacios de Ágreda y Vinuesa.

La bonanza económica favorece la ampliación del saber, y de esta manera nos encontramos en Soria entre los siglos XVI y XVII, como en el resto de España, fuertes personalidades. Ya en el siglo XV nos encontramos con el maestro Pedro de Osma, profesor y amigo de Nebrija, y que con su obra "De Confesione" provocó un proceso en Zaragoza y un sínodo en Alcalá, siendo para Menéndez y Pelayo: "uno de los más ilustres heterodoxos de la Edad Media... y el primer protestante español", si bien no fundó ningún grupo al margen de la iglesia oficial, ni tuvo discípulos.

El capellán y cronista de Hernán Cortés fue Lope de Gómara, nacido en esta villa en 1511, escribió "Historia de la conquista de Méjico" y una "Historia de las Indias", donde narra las conquistas españolas en América hasta aquel momento.

Fray Tomás de Berlanga, obispo de Panamá, que introduce en América el plátano guineo o dominicano, e intenta la mediación entre Pizarro y Almagro.

Juan López de Velasco, nacido en Vinuesa, y autor de la primera "Geografía y descripción de las Indias".

Diego Laynez, natural de Almazán, es la principal autoridad teológica en el concilio de Trento (1545 a 1563), ejerciendo como teólogo papal. A la muerte de San Ignacio de Loyola es elegido como General de la Compañía de Jesús, debiéndose a él la orientación pedagógica de este Instituto.

Sor María Jesús, nacida en Ágreda, es una de las precursoras de la declaración dogmática de la Inmaculada Concepción por el Concilio Vaticano. Escribe "La Mística Ciudad de Dios" y aconseja en sus cartas a Felipe IV.

En Soria vivieron entre otros
Fray Antonio de Guevara, prior del convento de San Francisco; Fray Gabriel Téllez (Tirso de Molina), guardián del convento de la Merced de Soria, falleció en el de Almazán en 1648; Fray Luis de León, que fue lector en el colegio de San Agustín.

En 1642 nace en Almazán el poeta Agustín Salazar y Torres

La paz de los siglos XVI y XVII se ve bruscamente interrumpida por la guerra de "Sucesión". En 1706, Soria, Almazán, Medinaceli y Ágreda, son partidarios de Felipe V y refuerzan sus murallas bajo las órdenes del coronel Amorfi, por su parte el Burgo de Osma, Ucero, Fuentepinilla y Berlanga de Duero, apoyan secretamente la candidatura del archiduque austríaco y se resisten a sufragar con hombres y abastecimientos. El conde de Sástago, al mando de los austríacos, amenaza Borobia y toma Peñalcázar y Almenar, y sólo se detiene ante la enérgica resistencia de Soria, lo que va a dar tiempo a que se produzca la decisiva victoria borbónica de Almansa. La actitud de Soria impide el paso de las tropas del Archiduque a Burgos lo que hubiera cambiado la suerte del Borbón.

En 1777, bajo el auspicio de Carlos III, aparece la Sociedad Económica de Amigos del país "La Numantina". Esta Sociedad contribuye de manera decisiva al desarrollo provincial; su labor se desarrolla en todos los órdenes, por una parte mejora las condiciones sanitarias, con la vacuna contra la viruela, por ejemplo, en el cultural va a crear escuelas de párvulos, pensiona a maestros y subvenciona excavaciones en la mítica Numancia, desde el punto de vista social inicia obras contra el hambre y establece cocinas económicas. Pero, como su propio nombre indica, la orientación de esta Sociedad es económica, y al ser la principal riqueza soriana la pecuaria centra sus esfuerzos en la ganadería y sus productos naturales y derivados. Establece en Soria, Yanguas y Burgo de Osma escuelas de hilazas y de hilados, subvenciona fábricas de tejidos y tintes, recaba para los fabricantes sorianos el suministro de paño para el ejército y fomenta la fabricación de paño inglés, que vía Cádiz, es exportado a América.

La Historia Contemporánea de Soria comienza con otra guerra, la de la Independencia. El 3 de junio de 1808 se alza el pueblo de Soria contra Francia y el 20 de Noviembre es ocupada la ciudad por las tropas del mariscal Ney. Se organizan pequeñas guerrillas, y podemos encontrar sorianos en las partidas del Empecinado, del general Villacampa y del cura Merino. En marzo de 1810 se crea la Junta Provincial, sometida en sus decisiones a la Junta Central del Reino, que organiza la resistencia provincial y se crearon el voluntario Batallón de Numantinos y el Escuadrón de Dragones de Soria. De esta etapa son la victoria de Almazán y la derrota de Yanguas.

La etapa posterior de resistencia contra el francés esta protagonizada por el mando del general Durán, coronel en la batalla de Bailén, encargado por la Junta de la defensa de la provincia. Su estreno no fue afortunado ya que sale derrotado en un ataque a un convoy francés en Torralba. Más tarde derrota a Duvernay en el Espinar de San Pedro Manrique, ataca Ariza, Calatayud, Deza y Tarazona; lucha en la Almunia, Daroca y Villafeliche; mata setecientos franceses en Osonilla; por fin, en mayo de 1812 toma el arrabal y la plaza de Soria. La guarnición francesa queda bloqueada en la fortaleza de Soria, y va a ser sacada a cañonazos de la ciudad, aún a costa de perder Soria su magnífica muralla, por los habitantes de la misma. La rendición total de los franceses en Soria se produce el 13 de septiembre de 1812.

La guerra con que se inicia el siglo XIX en Soria es un presagio de lo que va a ser este siglo en la historia de la provincia. En lo económico se desciende al más bajo nivel. La ganadería por diversas causas entra en decadencia, y la agricultura no está lo suficientemente desarrollada, por lo que no se puede sostener la poca y austera población, que ha llegado a tal estado de pobreza que busca una vida más fácil en otras tierras. A pesar de esta pobreza el cuidado por la educación es ejemplar, y así lo resalta Madoz, el cual queda sorprendido de que todos los pueblos tuvieran su propia escuela. Podemos decir que los hombres de esta tierra en esa época están marcados por el progreso y el matiz liberal. Ejemplo de esto es Julián Sanz del Río, natural de Torrearévalo, introductor del krausismo en España y maestro de Francisco Giner; y también el político liberal Manuel Ruiz Zorrilla, nacido en Burgo de Osma, y que tras haber ejercido el poder sufrirá largo destierro.

La antigua provincia de Soria, ya documentada en 1591, abarcaba del Ebro al Tajo, desde ceca de Logroño, por Calahorra y Alfaro, por el Norte, a tierra de Coveta, hoy de la provincia de Cuenca, por el Sur, con una largura de unos 200 kilómetros.

En 1833 Javier de Burgos reestructura las provincias españolas y acorta la provincia de Soria al formarse la provincia de Logroño con lo que fue el Norte provincial soriano, también se incrementa la de Guadalajara con más de la mitad del antiguo Ducado de Medinaceli.

El siglo finaliza con las guerras carlistas que de nuevo desangran las tierras sorianas, que permanecieron leales a Isabel II, y que con la actuación de sus gentes, como ya hemos mencionado básicamente de espíritu liberal y que ya ha renunciado a sus privilegiados fueros, impiden que los carlistas puedan llegar hasta Madrid, lo que sin duda hubiera cambiado la historia de España. Ejemplo de la participación soriana de estas guerras es la batalla de Bayón de 1842 que deja a Soria plagada de viudas y huérfanos.
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