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En el periodo de tiempo comprendido entre los siglos III y V d. C. los acontecimientos y transformaciones tanto internas como externas que se aprecian en el seno de la sociedad romana, provocan una crisis generalizada que se percibe tanto en los aspectos políticos, sociales y económicos. Este periodo lo vamos a conocer como Bajo Imperio, Hispania se ve afectada externamente por las invasiones de los pueblos bárbaros, e internamente por las revueltas sociales de las bandas armadas de los bagaudas. La sociedad sufre un proceso de ruralización en detrimento de las ciudades. Estas ya no son seguras, pasan de ser lugares abiertos a fortificarse potentemente, aún a costa de perder perímetro, y se busca el refugio en el campo. Se consolidan los dominios de los honestiores, o grandes potentados, frente a los humiliores, personas libres pero humildes en lo económico. Los grandes potentados abandonan la ciudad y se trasladan a sus mansiones rurales o villae, se establece en estos centros un sistema autárquico que les permite el autoabastecimiento, sin que ello sea un obstáculo para que se sigan con las importaciones de lujo para los grandes señores. Las villae no solo controlan un extenso territorio, si no que también llegan a controlar un importante contingente humano, se proveen de tropas de protección propias y dan cobijo a aquellos que lo solicitan, creando estos unos lazos de dependencia con el señor, que ya en la Edad Media darán pie a lo que conocemos como feudalismo. Ejemplos de estas villae en nuestra provincia encuentran en Los Quintanares de Rioseco de Soria, en Santervás del Burgo, en las Cuevas de Soria, Valdanzo, etc.

La etapa cultural que conocemos como Edad Media comienza en el siglo V con la invasión de los pueblos germánicos y concluye en el siglo XV con la toma de Granada, último reino musulmán de la península Ibérica. Durante este periodo histórico se desarrollan acontecimientos históricos que afectan de manera particular a la provincia de Soria. Los pueblos germanos pasaron por estas tierras asentándose en ellas Los Visigodos, posteriormente se sucederán la irrupción musulmana y la lenta reconquista protagonizada por los reinos cristianos septentrionales. El avance de las fronteras de los reinos del norte se completa con la repoblación de las tierras reconquistadas por gente de muy diversas procedencia, costumbres y religión, en las tierras sorianas además de cristianos (castellanos, aragoneses y navarros, con numerosa presencia de vascones), convivirán judíos, mudéjares y moriscos. Con el paso del tiempo se originarán enfrentamientos entre los propios ocupantes castellanos, navarros y aragoneses siendo Soria de nuevo escenario de contiendas bélicas. Por último esta tierra se verá afectada por los acontecimientos decisivos que se producen entre los dos reinos que se destacan con más fuerza, Aragón y Castilla, al estar situada geográficamente entre ambos.

En el 409 penetran los bárbaros en la península Ibérica. Los vándalos silingos, vándalos hasdingos, suevos y alanos se internan en territorio hispano siguiendo las vías romanas. Los responsables de la Tarraconense con la ayuda de los Visigodos, que actúan como foederati, logran frenar estas incursiones. Este pueblo que en un primer momento se establece en la Galia, cruza la frontera en el siglo VI para convertirse en un estado hispano con capital en Toledo. Tenemos diversos testimonios de la presencia de este pueblo en nuestra provincia; por un lado fuentes documentales mencionan a los prelados de la diócesis de Oxoma (Osma), creada en época romana, con nombres de fuerte raíz germánica, además la primera constatación escrita de este obispado la encontramos en el período visigodo, concretamente en el 597 durante el concilio de Toledo. También se constata cierta influencia germánica en topónimos provinciales y elementos arquitectónicos como la ermita de San Miguel en Gormaz o la de la Virgen de las Mercedes en Castro, otros elementos diversos se encuentran en diferentes construcciones medievales como la ermita de la Virgen del Val en Pedro, la de Alcubilla de Avellaneda, etc. Se constata la continuidad del hábitat con pequeños poblamientos en lugares ocupados en etapas anteriores, tales como Numancia, Osma o Tiermes. También cabe destacar las necrópolis visigodas encontradas en Suellacabras, La Cuenca, Tañine, Deza,... ; así como los depósitos de útiles y herramientas de Vadillo y Morcuera. En el 711 las tropas musulmanas de Tarik penetran en la península Ibérica conquistando la mayor parte de su territorio ante la impotencia del debilitado ejército visigodo. Ya en las primeras décadas del Dominio Musulmán comienza la islamización de la provincia de Soria, como lo atestiguan las escasas fuentes documentales, un nutrido grupo de topónimos (Almazán, Alconaba, Albocabe, Borjabad, Almarza,...), restos arquitectónicos y arqueológicos. La influencia del Islam es desigual en la provincia, la zona sur es la más influenciada por la larga presencia de esta cultura, especialmente el valle del Jalón (Galib, general de Abd-al-Rahman III, estableció a Medinaceli como capital de la Marca Media en el siglo X), por su parte en el norte existen núcleos en un primer momento aunque poco duraderos, el oriente provincial está fuertemente berberizado y el sector occidental presenta un buen número de guarniciones militares con clara finalidad estratégica. Al Andalus desde un primer momento establece marcas que le permiten consolidar sus dominios frente al empuje de los reinos cristianos del norte, el camino principal que establece la frontera es la antigua vía romana que transcurre de Caesaraugusta a Emerita Augusta, siendo la capital de la Marca Inferior Mérida, más tarde Badajoz, de la Marca Media Toledo, y posteriormente, como ya anticipamos, Medinaceli, y de la Marca superior Zaragoza. Formando parte de la Marca Media y Superior encontramos en Soria diversas construcciones de carácter defensivo. En el siglo X los castellanos Gonzalo Fernández y Gonzalo Téllez repueblan Clunia, Aza, San Esteban de Gormaz y Osma, iniciando de esta manera la Dominación Cristiana en Soria. En el 926 Don García Sánchez de Navarra expulsa a los musulmanes del norte provincial, comprendido entre Urbión y Cebollera, incorporando este territorio al obispado de Tarazona, en el 1016 la frontera entre Castilla y Navarra pasa por Urbión, la sierra de la Carcaña y Garray, de ahí al sudeste es territorio musulmán. La reacción de los califas Abd-al-Rahman III, Al-Hakam II e Hisham II, con su general Al-Mansur (Almanzor), no se hace esperar, reaccionan reforzando toda la zona para evitar las aceifas o algaradas de los ejércitos castellanos. Por una parte tenemos fortalezas al frente de un extenso territorio como el Castillo de Gormaz, datado en época Omeya y reconstruido por Al-Hakam II, que junto con el castillo de Castromoros en San Esteban de Gormaz constituyen dos enclaves estratégicos para la defensa de la zona. La fortaleza de Medinaceli fue base para las expediciones de asalto y saqueo contra el enemigo; o el castillo de Barahona destaca porque allí estuvo el cuartel general de Galib, el militar poeta, en el 975 durante el cerco cristiano al castillo de Gormaz. Por otra parte tenemos fortificaciones menores que enlazan con las anteriores y que albergarían pequeñas guarniciones, se encuentran en las encrucijadas de caminos, por lo tanto en lugares muy estratégicos, ejemplos de estas construcciones encontramos en el castillo de Alcubilla de las Peñas, Mezquetillas, la torre almenada de Bordecorex, la torre de Noviercas, la torre del homenaje del castillo de Calatañazor, la de Masegoso, Castellanos, etc. También podemos citar las atalayas de vigilancia, que sirven de enlace con las anteriormente mencionadas, como ejemplo, dentro de las numerosas muestras que tenemos, citaremos las de Los corrales de la Torrecilla y Torremocha, en torno al río Torete, y la Ojaraca, el Tiñón y Torre Melero, junto al río Escalote, la de El Burgo de Osma, Quintanilla de Tres Barrios,... El fluctuar de plazas de manos musulmanas a manos cristianas, y viceversa, constituyen la primera "Extremadura", es decir, la tierra fronteriza y en armas. Tal vez uno de los episodios míticos de la reconquista en tierras sorianas sea la derrota de Almanzor en Calatañazor, con la muerte de este caudillo musulmán en Bordecorex, y el traslado de su cadáver a Medinaceli; no obstante, en el ámbito histórico, tiene una mayor importancia la acción del rey castellano Fernando I que en el año 1059, partiendo de Osma y/o San Esteban de Gormaz, toma Aguilera, Vadorrey, Berlanga de Duero y Gormaz, lo que significa atravesar la línea fronteriza del Duero. Algo más tarde en el 1076 García Ordóñez repuebla Garray, y en el 1089 el conde castellano Gonzalo Nuñez otorga el fuero a Andaluz, en el que se basarán todos los fueros posteriores en la Península. De todas formas la expulsión definitiva de los musulmanes de la provincia se realizará hacia el 1123 cuando el rey aragonés Alfonso I "el Batallador" somete Medinaceli y conquista a los musulmanes, definitivamente, Ágreda. Las repoblaciones se llevan a cabo por Navarros, Castellanos y Aragoneses, teniendo un marcado carácter concejil y popular.

Entre
los siglos XI y XV se crea la idiosincrasia soriana, en el ámbito artístico se imponen el Románico y posteriormente el Gótico. En lo jurídico Alfonso I de Aragón concede el Fuero Breve a la ciudad de Soria en el siglo XI, cuando fue repoblada junto con Berlanga y Almazán, el Fuero Extenso le va a ser otorgado por el castellano Alfonso VIII en el 1230. En lo económico Soria sigue con la agricultura de secano y las actividades artesanales, adquiriendo una gran importancia la ganadería, constituyéndose Soria en una de las cuatro cuadrillas del Honrado Concejo de la Mesta creado por Alfonso X "el Sabio", este mismo rey manda hacer el Padrón de Soria en 1270, que es el más antiguo de España, y donde ya aparece constituida la Comunidad, posteriormente llamada Universidad y un poco más tarde "Mancomunidad de Soria y su Tierra" con sus ciento cincuenta pueblos, lo que es considerado por los estudiosos la primera provincia de lo que después vamos a conocer como España. También hay que señalar como la provincia se encuentra en el eje del origen del idioma castellano, y de hecho la primera obra literaria en esta lengua, El Cantar de Mio Cid, se redacta en esta tierra, entre el juglar de Medinaceli y el de San Esteban de Gormaz, hacia el 1200. La composición social está compuesta por cristianos (caballeros y villanos), moriscos (campesinos, albañiles y tareas serviles), judíos (en buena parte prestamistas y comerciantes importantes) y mozárabes (artesanos). Las luchas entre los distintos reinos cristianos tendrán como escenario Soria, al ser territorio fronterizo, aquí se desarrollan batallas con suerte variable para los distintos reinos, aquí se suceden alianzas, cortes, y hasta algún casamiento real, adquiriendo una singular importancia la villa de Ágreda en todas estas disputas, que se verán frenadas tras el matrimonio de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón en el siglo XV.

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